Las tarjetas empresariales están dejando de ser vistas solo como un medio de pago para convertirse en una fuente de información sobre gastos, proveedores, eficiencia operativa y planeación financiera.
En un país donde las Mipymes representan el 99,5% del tejido empresarial formal y generan cerca del 79% del empleo, la discusión ya no es quién reemplaza a quién en el sistema financiero, sino qué modelo responde mejor a las necesidades reales de las empresas. En Colombia, el tejido empresarial sigue mostrando dinamismo, aunque con desafíos de sostenibilidad y liquidez.