Las tarjetas empresariales están dejando de ser vistas solo como un medio de pago para convertirse en una fuente de información sobre gastos, proveedores, eficiencia operativa y planeación financiera.
En un país donde las Mipymes representan el 99,5% del tejido empresarial formal y generan cerca del 79% del empleo, la discusión ya no es quién reemplaza a quién en el sistema financiero, sino qué modelo responde mejor a las necesidades reales de las empresas. En Colombia, el tejido empresarial sigue mostrando dinamismo, aunque con desafíos de sostenibilidad y liquidez.
Según la ANDI, la presencia de mujeres en juntas directivas creció del 25 % al 33 % en el 2025. En la base de clientes de Kapital, el 28,47 % de las empresas activas en Colombia están lideradas por mujeres. Ese dinamismo también se refleja en la manera en que las mujeres están gestionando sus negocios.
El desafío para las pymes colombianas no es únicamente acceder a recursos, sino hacerlo con criterio y visión estratégica. En un entorno donde la liquidez puede definir la estabilidad empresarial, adoptar un enfoque de crédito saludable puede marcar la diferencia entre crecer de manera sostenible o comprometer el futuro del negocio.
La volatilidad global se consolida como una condición estructural, obligando a países como Colombia a priorizar decisiones estratégicas y una lectura más fina del entorno internacional. Desde Kapital se plantean estas tendencias clave para el país, respaldadas por su trabajo con más de 1.300 pymes y crecimiento superior al sistema financiero.