Tras muchos rumores que se han dado en redes sociales al respecto, la entidad aclaró las dudas que se sembraron en todos los moteros y en los usuarios de automóviles privados en la capital.
La investigación determinó que tras ganarse la confianza de las víctimas, el hoy procesado ingresaba a sus viviendas y allí les suministraba sustancias para doblegar su voluntad y posteriormente cometer los hurtos, llevándose dinero en efectivo, joyas y vehículos cuya cuantía superaría los $1.300 millones.