En Colombia, el acceso al crédito empresarial sigue siendo limitado, lo que representa un desafío importante para el crecimiento y la expansión de las empresas. El financiamiento al sector productivo aún enfrenta barreras que dificultan que los negocios accedan a recursos clave para fortalecer su operación, invertir y aprovechar nuevas oportunidades.
A pesar de este panorama, el crédito continúa siendo una herramienta fundamental para impulsar la actividad económica. De acuerdo con cifras de la Superintendencia Financiera, el financiamiento al sector privado equivale aproximadamente al 41,1 % del PIB, mientras que la cartera total del sistema financiero colombiano supera los $762,8 billones, lo que evidencia el papel central que tiene el crédito en el desarrollo empresarial y en el dinamismo de la economía.
En este contexto, cada vez más empresas se están replanteando la manera en que utilizan el endeudamiento dentro de su estrategia financiera. Más allá de cubrir necesidades puntuales de liquidez, el crédito empieza a entenderse como una herramienta que permite financiar capital de trabajo, invertir en tecnología, ampliar operaciones o aprovechar oportunidades de mercado.
“Hoy estamos viendo un cambio en la forma en que las pymes se relacionan con el crédito. Las empresas más resilientes no son necesariamente las que evitan endeudarse, sino aquellas que logran integrar el financiamiento dentro de su estrategia de crecimiento. Esto implica entender el costo del capital, proyectar flujos de caja y asegurar que cada peso financiado esté orientado a generar retornos medibles, ya sea a través de mayor productividad, expansión o eficiencia operativa”, explicó Vivian Acuña, Country Manager de Kapital Colombia.
En este escenario, la clave no está en evitar el endeudamiento, sino en gestionarlo de forma estratégica y alineada con los objetivos del negocio. Kapital Colombia, el aliado que abre las puertas del crecimiento para las pymes colombianas, destaca algunas recomendaciones para que las empresas utilicen el crédito como una herramienta de crecimiento y no como un riesgo financiero:
- Definir el propósito del crédito: antes de adquirir un financiamiento, es fundamental establecer con claridad para qué se utilizarán los recursos. Más allá de la categoría (capital de trabajo, expansión o tecnología), es clave preguntarse qué problema específico del negocio se va a resolver o qué oportunidad se va a aprovechar. Cuando el propósito es claro, es más fácil hacer seguimiento al impacto del crédito y evitar que los recursos se diluyan en gastos operativos sin retorno.
- Evaluar la capacidad de pago: analizar el flujo de caja proyectado es clave para evitar presiones financieras. Un buen punto de partida es revisar cómo se comportan los ingresos en distintos escenarios (meses bajos, retrasos en pagos, estacionalidad) y asegurarse de que la empresa pueda cumplir con sus obligaciones incluso en momentos de menor liquidez. Anticiparse a estos escenarios permite tomar decisiones más sostenibles.
- Priorizar inversiones productivas: analizar el flujo de caja proyectado es clave para evitar presiones financieras. Se recomienda que las empresas mantengan un margen de seguridad, por ejemplo, que sus ingresos cubran al menos entre 1,2 y 1,5 veces el valor de las obligaciones financieras mensuales, y contar con un colchón de liquidez que permita cubrir entre 3 y 6 meses de operación ante posibles variaciones en los ingresos.
- Comparar condiciones financieras: revisar tasas de interés, plazos y condiciones es fundamental para tomar decisiones informadas. Más allá de elegir la opción más rápida, es importante entender el costo total del crédito, los tiempos de desembolso y la flexibilidad de pago. Tomarse el tiempo de comparar alternativas puede evitar compromisos financieros poco convenientes en el mediano plazo.
- Integrar el crédito a la planeación financiera: el endeudamiento debe formar parte de una estrategia y no ser una decisión aislada. Esto implica incorporarlo dentro de la planeación del negocio, definir cómo se va a pagar y hacer seguimiento periódico a su impacto. Cuando el crédito se gestiona de manera ordenada, se convierte en una herramienta que acompaña el crecimiento y no en una carga que limita la operación.
Aunque estas recomendaciones pueden contribuir al uso estratégico del crédito, el acceso al financiamiento también está condicionado por los costos asociados. De acuerdo con datos del sistema financiero, las tasas de interés para el crédito comercial se han ubicado alrededor del 14,5 %, lo que obliga a las empresas a evaluar cuidadosamente sus decisiones de endeudamiento y su capacidad de pago antes de asumir nuevas obligaciones financieras.
“Endeudarse estratégicamente no es solo una decisión financiera, sino una decisión de negocio. Las pymes deben evaluar no solo su capacidad de pago, sino también el impacto que tendrá ese crédito en su rentabilidad y sostenibilidad en el tiempo. Cuando el financiamiento se alinea con objetivos claros y se gestiona con disciplina, puede convertirse en una herramienta que acelera el crecimiento; de lo contrario, puede generar presiones que limiten la operación”, añadió Acuña.
Le puede interesar: Llamado de la Superservicios a XM ante alza en precios de energía en bolsa [IMÁGENES]
En un entorno donde las empresas enfrentan presiones asociadas a la liquidez, la competitividad y la necesidad de innovar, contar con herramientas de financiamiento adecuadas puede marcar la diferencia entre sostener la operación o aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento.
Lea también: Las cifras, curiosidades e hitos que enmarcan los primeros 50 años de Unicentro Bogotá [FOTOS]

