Antes de que los escenarios vibraran al ritmo de artistas como Peggy Gou, Turnstile, Young Miko, Kygo, Doechii, Interpol o Tom Morello, hubo un momento en el que todo comenzó: una pausa cargada de expectativa, donde la energía aún estaba por desbordarse. La apertura del festival se dio en un encuentro impulsado por Don Julio, que reunió a invitados, artistas y figuras de la cultura en un espacio donde la música todavía no estallaba, pero ya se sentía en el aire.
La sorpresa llegó con la aparición de Goyo, cuya presentación transformó la anticipación en euforia y marcó uno de los primeros momentos memorables de esta edición.
Más que una fiesta inaugural, fue una antesala: el instante en el que el pulso del festival empieza a tomar forma.
Durante los tres días, la experiencia se extendió a un espacio VIP dentro del festival, concebido como un refugio en medio de la intensidad del evento. Un lugar pensado para hacer pausa entre conciertos, encontrarse y vivir el festival desde otro ritmo.
Inspirado en la tradición de la hacienda mexicana, el espacio combinó materiales nobles, iluminación cálida y una estética que evocaba el origen del tequila, construyendo una atmósfera sobria y envolvente.
La narrativa “Hay fuego detrás de este frío” apareció de forma sutil a lo largo de la experiencia, conectando con el contraste natural del festival: el clima de Bogotá y la energía que se enciende con la música. Desde los beats electrónicos hasta las guitarras más crudas, cada presentación activó ese mismo pulso.
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“El Festival Estéreo Picnic se ha consolidado como una de las plataformas musicales y culturales más importantes de la región. Para Don Julio, fue un orgullo inaugurar esta edición y acompañar a los asistentes durante tres días”, afirmó Eric Strauss, Director de Marketing de Diageo.
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