En el marco del Día Internacional de la Educación, que se conmemoró el 24 de enero, el Colegio Bilingüe Richmond pone sobre la mesa una reflexión clave: el sistema educativo está atravesando una transformación profunda que ya no se limita a incorporar tecnología en el aula, sino a repensar cómo aprenden los estudiantes, qué habilidades necesitan para el futuro y cuál debe ser el verdadero rol del docente en un entorno cada vez más digital.
De acuerdo con la UNESCO, 251 millones de niños y jóvenes en el mundo siguen fuera de la escuela, lo que evidencia que el reto global no es solo ampliar cobertura, sino garantizar aprendizajes relevantes y de calidad en un contexto social y tecnológico en acelerada evolución. En paralelo, el Foro Económico Mundial advierte que, de aquí a 2030, las empresas esperan una transformación significativa de habilidades: los empleadores estiman que 39% de las habilidades “core” cambiarán hacia 2030, y entre las competencias que ganan relevancia aparecen tanto capacidades tecnológicas como habilidades humanas, como por ejemplo pensamiento creativo, resiliencia, curiosidad y aprendizaje continuo.
En este contexto, el Colegio Bilingüe Richmond identifica tres tendencias que ya están redefiniendo la experiencia educativa y que, bien implementadas, pueden marcar la diferencia en la formación de las nuevas generaciones.
1- Personalización del aprendizaje.
La educación está dejando atrás modelos totalmente estandarizados para avanzar hacia experiencias más flexibles, que reconocen los ritmos, intereses y necesidades de cada estudiante. Hoy, herramientas digitales y el uso responsable de datos pueden apoyar rutas de aprendizaje más ajustadas y oportunas, siempre con supervisión humana y criterios pedagógicos claros. La OCDE plantea que, cuando la transformación digital es real -y no solo “digitalización” de prácticas tradicionales-, uno de sus principales beneficios es precisamente la personalización de la educación, tanto del aprendizaje como del acompañamiento al estudiante.
2- Desarrollo del pensamiento crítico como competencia central.
En un entorno saturado de información, donde la tecnología —incluida la inteligencia artificial— puede producir textos, imágenes y respuestas en segundos, la capacidad de evaluar fuentes, identificar sesgos, contrastar información y argumentar con evidencia se vuelve más relevante que nunca. El Foro Económico Mundial señala que, junto a habilidades tecnológicas en ascenso, crecen también habilidades humanas como el pensamiento creativo, la resiliencia y el aprendizaje continuo, lo que obliga a las instituciones educativas a formar estudiantes capaces de analizar, tomar decisiones informadas y sostener criterio propio.
3- El rol del docente como guía y facilitador del aprendizaje.
Lejos de ser reemplazados por la tecnología, los docentes adquieren un papel aún más estratégico: acompañan procesos, fomentan la curiosidad, contextualizan el conocimiento y fortalecen habilidades socioemocionales. En línea con esto, la OCDE subraya que el rol del profesor es central en cualquier transformación digital, no solo por adopción tecnológica, sino por orientar a los estudiantes en comportamientos, valores y uso regulado de herramientas en un mundo cada vez más basado en datos.
“La tecnología por sí sola no transforma la educación; lo que realmente marca la diferencia es cómo la usamos para potenciar a las personas. En Richmond creemos en una educación que reconoce la singularidad de cada estudiante, que forma pensadores críticos y que pone al docente en el centro como guía del proceso. La inteligencia artificial debe ser una aliada del aprendizaje, no un sustituto del criterio humano”, afirmó Luis Eduardo Rivas, del Colegio Bilingüe Richmond.
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De cara a 2026, el reto no es simplemente incorporar más dispositivos o plataformas, sino construir modelos educativos integrales que combinen innovación, ética y desarrollo humano. Para el Colegio Bilingüe Richmond, el Día Internacional de la Educación es una oportunidad para reafirmar su compromiso con una formación que prepare a los estudiantes no solo para aprobar exámenes, sino para desenvolverse con criterio, responsabilidad y creatividad en un mundo en permanente cambio.
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