El trasplante de órganos es una de las intervenciones médicas que más salva vidas, pero es también uno de los mayores retos del sistema de salud en Colombia. Entre enero y septiembre de 2025 se realizaron 1.042 trasplantes en el país[1]; sin embargo, actualmente, más de 4.100 personas permanecen en lista de espera para recibir un órgano, de las cuales 3.858 requieren un riñón, 166 un hígado, 46 un pulmón, y otras esperan distintos tipos de trasplante, según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS)[2].
Esta demanda contrasta con una tasa de donación que debe fortalecerse y que hoy se ubica en 7,4 donantes por millón de habitantes2. Aunque el país ha avanzado en su capacidad técnica para realizar trasplantes, la disponibilidad de órganos es insuficiente y permanece por debajo de referentes internacionales, prolongando los tiempos de espera. A ello se suman barreras que influyen en la decisión de las familias, especialmente por el desconocimiento del proceso de donación[3]. En este contexto, el Día Mundial de los Pacientes Trasplantados, que se conmemora cada 6 de junio, es una oportunidad conocer las historias de quienes han recibido un órgano y para promover la donación como un acto que salva vidas.
Detrás de cada cifra hay una vida que volvió a empezar, como la de María Fernanda López García, una niña de Campamento, Antioquia, quien fue diagnosticada a los tres años con trombosis de la vena porta, una condición que obstruye la principal vena por la que la sangre llega al hígado desde los órganos digestivos. La evaluación clínica reveló que su caso era especialmente complejo: no existía acceso vascular para conectar un nuevo hígado, por lo que la única alternativa era un trasplante multivisceral, un procedimiento en el que también se reemplaza el intestino. Tras siete años de espera, múltiples hospitalizaciones y un deterioro sostenido de su calidad de vida, en febrero de 2024 recibió el trasplante que necesitaba. Hoy ha vuelto a su finca, retomó el contacto con sus animales y asiste a controles periódicos con el equipo de la Fundación Valle del Lili sin complicaciones desde el trasplante.
“Hablamos de uno de los trasplantes más demandantes que existen: se sustituyen varios órganos del abdomen en una sola cirugía y, además, hay que controlar el rechazo del intestino, que es particularmente difícil de manejar. En niños la dificultad es aún mayor, por el tamaño de los órganos y por la necesidad de un acompañamiento clínico permanente. Por eso un desenlace favorable como este es el resultado de un trabajo coordinado y sostenido en el tiempo”, señala la Dra. Verónica Botero, gastroenteróloga hepatóloga pediatra de la Fundación Valle del Lili.
Innovación y solidaridad al servicio de la vida
En respuesta a estos desafíos, distintas instituciones médicas han impulsado programas orientados a fortalecer tanto la capacidad clínica como la cultura de donación. Entre ellas, se encuentra la Unidad Funcional de Donación y Trasplantes de la Fundación Valle del Lili; un modelo de atención integral que acompaña al paciente durante todo el proceso, desde la evaluación y la cirugía hasta el seguimiento especializado y el control posterior.
Esa trayectoria la ha consolidado como la segunda institución que más trasplantes realiza en el país: desde su creación, la Unidad ha efectuado más de 5.000 trasplantes de órganos sólidos. El programa renal, activo desde 1995, suma 2.714 procedimientos, y el hepático, iniciado en 1996, alcanza los 1.262; a ellos se agregan 286 trasplantes de corazón y los combinados —110 de riñón-páncreas y 31 de hígado-riñón—, además de las cirugías de páncreas y los procedimientos pulmonares.
Esa solidez se apoya en una historia de hitos clínicos: La Fundación Valle de Lili fue pionera en el país en los programas de trasplante de intestino y de páncreas, y la segunda institución en desarrollar el de trasplante pulmonar, uno de los procedimientos más complejos de esta especialidad. Es, además, la única que practica en Colombia el trasplante multivisceral y el combinado de riñón-páncreas. A esto se suma uno de los programas de trasplante de médula ósea más robustos y reconocidos del país, que a lo largo de más de dos décadas ha atendido a 1.833 pacientes adultos y a 666 niños y adolescentes.

Uno de los principales factores diferenciales de este modelo es su enfoque interdisciplinario e integral. Cada proceso de donación implica una operación clínica y logística de alta precisión que puede movilizar a más de 70 profesionales —entre cirujanos, anestesiólogos, enfermeros, radiólogos, inmunólogos y especialistas de diversas áreas—, cuya coordinación debe darse en pocas horas para garantizar la viabilidad de los órganos y la seguridad del receptor. El trabajo no termina con la cirugía: el trasplante exige seguimiento permanente, acceso continuo a inmunosupresores y controles especializados para prevenir el rechazo y asegurar la supervivencia a largo plazo.
Así mismo, la institución también cuenta con el primer programa del país de formación especializada en trasplante de órganos abdominales y con el modelo de Hospital Donante, una estrategia implementada desde 2014 orientada a promover la conciencia social sobre la donación y a fortalecer la identificación oportuna de potenciales donantes. Gracias a este modelo, cerca del 90 % de los donantes que hacen posibles los trasplantes provienen del mismo centro hospitalario, lo que mejora la coordinación médica, reduce tiempos críticos y ha contribuido al crecimiento sostenido del programa año tras año.
Reducir las listas de espera dependerá de sostener estos esfuerzos de forma coordinada y de orientar la innovación —clínica, tecnológica y social— hacia un mismo objetivo. Pero el avance técnico, por sí solo, no basta. La Dra. Botero subraya que la respuesta también está en manos de los ciudadanos: “Fortalecer la cultura de donación es tan determinante como cualquier avance médico; por eso el reto más urgente no es solo clínico, sino social. Cuando más personas entienden el proceso y expresan su voluntad a tiempo, se salvan más vidas. Ser donante está al alcance de cualquiera, y esa decisión puede convertirse en la segunda oportunidad que esperan personas como María Fernanda.”
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Referencias
[1] Instituto Nacional de Salud. (2025). Día Mundial de la Donación de Órganos y Tejidos, en Colombia: 4.338 personas buscan una oportunidad. https://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/Dia-Mundial-Donacion-Organos-Tejidos-Colombia-4338-personas-buscan-una-oportunidad.aspx
[2] Instituto Nacional de Salud. (s. f.). Donación y trasplante de órganos y tejidos. Recuperado de https://www.ins.gov.co/Direcciones/RedesSaludPublica/DonacionOrganosYTejidos/Paginas/default.aspx
[3] ConsultorSalud. (2025). Más de 4.000 colombianos esperan un trasplante: Minsalud e INS fortalecen la identificación de donantes. Recuperado de https://consultorsalud.com/mas-de-4-000-colombianos-esperan-un-trasplante/
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