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Lesiones por adhesivos médicos en UCI abren una alerta clínica sobre seguridad del paciente

Un estudio en pacientes adultos hospitalizados en UCI encontró que 9,5% presentó lesiones en la piel asociadas al uso de adhesivos médicos. Los pacientes analizados estuvieron expuestos a entre 4 y 21 productos adhesivos distintos, con un promedio de 9,15 por persona, en un entorno donde estos elementos hacen parte del tratamiento diario.

En una unidad de cuidados intensivos, la atención se concentra en lo urgente: estabilizar al paciente, monitorear su evolución y sostener tratamientos que pueden ser decisivos para su recuperación. Pero dentro de ese mismo entorno existe una alerta menos visible que empieza a ganar espacio en la conversación sobre seguridad del paciente: las lesiones en la piel que pueden aparecer durante tratamientos de uso cotidiano, especialmente en personas cuya condición de base las hace más vulnerables.

Ese punto resulta especialmente pertinente en Colombia, donde la diabetes ya representa una carga importante para el sistema de salud. Y es relevante en esta conversación por una razón sencilla: se trata de una condición que puede volver la piel más frágil y más susceptible a lesionarse durante una hospitalización crítica. De acuerdo con la Cuenta de Alto Costo, al 31 de agosto de 2025 se habían reportado 2.597.719 casos de diabetes mellitus en el país, una cifra que ayuda a dimensionar cuántos pacientes podrían llegar a servicios de alta complejidad con un mayor nivel de vulnerabilidad.

En ese contexto, cobra fuerza un estudio desarrollado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, que encontró que 9,5% de los pacientes evaluados en una UCI presentó lesiones en la piel asociadas al uso de adhesivos médicos. En términos sencillos, casi uno de cada diez pacientes observados experimentó una lesión de este tipo, una cifra suficiente para poner el tema dentro de la conversación sobre calidad del cuidado, experiencia del paciente y prevención en el entorno hospitalario.

La investigación también mostró qué tan expuestos están estos pacientes a materiales de fijación durante su tratamiento. Cada persona estuvo en contacto con entre 4 y 21 adhesivos diferentes, con un promedio de 9,15 por paciente. Entre los más usados figuraron los electrodos, la película de poliuretano transparente y otros productos de fijación habituales en una UCI. Esto ayuda a aterrizar el problema en algo muy concreto: estamos hablando de elementos esenciales en la atención, cuya correcta elección, aplicación y seguimiento puede marcar una diferencia importante en la experiencia del paciente.

El hallazgo que más conecta con la realidad colombiana es que la diabetes tipo 2 elevó 8,28 veces la probabilidad de desarrollar estas lesiones. Ahí es donde la historia adquiere una dimensión más clara para el lector general: no todos los pacientes llegan a una UCI con el mismo nivel de riesgo. Hay condiciones de base que pueden hacer que la piel responda de forma más frágil frente al uso continuo de adhesivos, cintas y sistemas de fijación que forman parte del tratamiento cotidiano.

Con base en esta evidencia, Essity Health & Medical, a través de Leukoplast, impulsa la campaña “Cuidando cada vida, cada historia”, que busca hacer visible un aspecto del cuidado crítico que muchas veces queda opacado por otros riesgos más urgentes. La iniciativa pone el foco en la importancia de mirar la piel como parte esencial del bienestar del paciente y de promover prácticas más cuidadosas que ayuden a prevenir complicaciones evitables durante la estancia hospitalaria.

Los resultados del estudio también permiten entender mejor de qué tipo de lesiones se está hablando. Las más frecuentes fueron los desgarros de piel, seguidos por la dermatitis de contacto irritativa y el desprendimiento de epidermis. También mostraron que la zona más afectada fue el miembro superior, seguida por la región cervical y el tórax, áreas donde suele concentrarse una parte importante de la fijación clínica durante la hospitalización.

Este punto resulta clave porque ayuda a sacar la conversación de lo abstracto. No se trata de un riesgo lejano ni de una situación excepcional, sino de algo que puede ocurrir en medio de prácticas completamente cotidianas en una UCI. Por eso, la prevención no pasa por eliminar estos elementos, sino por fortalecer la forma en que se usan, se supervisan y se adaptan a la vulnerabilidad específica de cada paciente.

“Cuando una persona entra a cuidados intensivos, cada intervención está pensada para sostener su vida y acompañar su recuperación. Pero este estudio demuestra que, dentro de esa misma atención, pueden aparecer lesiones en la piel que aumentan el dolor y el malestar del paciente. En un contexto como el colombiano, donde la diabetes tiene una carga tan significativa, este tema adquiere una relevancia todavía mayor, porque obliga a mirar con más atención qué tipo de pacientes son más vulnerables y cómo fortalecer decisiones de cuidado más preventivas, más oportunas y más integrales”, afirmó Carol Serna, Clinical Lead Essity, Health & Medical Colombia.

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Más allá del hallazgo clínico, este estudio plantea un desafío para el país y es el de cómo seguir avanzando hacia una atención más integral, donde el bienestar del paciente también incluya la prevención de lesiones evitables. En un sistema donde la diabetes ya representa una carga significativa, poner la piel dentro de la agenda de seguridad del paciente adquiere una relevancia concreta, oportuna y mucho más cercana para hospitales, profesionales de la salud y familias.

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