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Las empresas deben pasar de la sensibilización a la acción en el tema de la salud menstrual

Essity y UNFPA plantean que la salud menstrual debe abordarse como parte de las políticas laborales de bienestar, inclusión y gestión del talento, con acciones concretas como acceso a productos, baños adecuados, educación y conversaciones libres de estigma desde la primera menstruación hasta la menopausia.

La salud menstrual es cada vez más reconocida como un tema laboral con impacto directo en el bienestar, la inclusión y la participación. Cuando las personas no cuentan con acceso a productos de gestión menstrual, políticas de apoyo o entornos libres de estigmas, su asistencia, compromiso y desempeño pueden verse afectados. Por ello, abordar la salud menstrual en el trabajo no solo es una cuestión de salud, sino también una prioridad estratégica para las empresas.

En Colombia, esta conversación cobra especial relevancia. Aunque el país ha avanzado en la visibilización de la salud menstrual, aún persisten barreras económicas, sanitarias y culturales que afectan la forma en que niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes viven su día a día. De acuerdo con UNICEF Colombia, el 11,4% de las niñas, adolescentes y mujeres entre 10 y 55 años que menstruaron tuvo dificultades económicas para adquirir productos necesarios para gestionar su sangrado durante 2023.

La situación también evidencia que la salud menstrual no depende únicamente del acceso a productos. Según el DANE, en promedio, el 15,1% de las mujeres que tuvieron su periodo menstrual reportó dificultades económicas para adquirir los elementos necesarios para atenderlo entre mayo de 2021 y mayo de 2022. Además, el 7,9% tuvo dificultades para acceder a un baño cercano, privado y limpio en el que pudiera gestionar su menstruación.

Estas cifras permiten entender por qué la salud menstrual debe ser parte de las conversaciones sobre bienestar laboral, diversidad, equidad e inclusión. En los espacios de trabajo, las organizaciones tienen la oportunidad de revisar cómo sus políticas, infraestructura y cultura interna pueden contribuir a que las personas vivan su ciclo menstrual con mayor dignidad, seguridad y bienestar.

En la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, Essity, empresa líder mundial en higiene y salud, coorganizó un evento junto con el UNFPA, organismo de la ONU dedicado a la salud sexual y reproductiva. El encuentro analizó cómo los empleadores pueden contribuir a eliminar las barreras relacionadas con la salud menstrual e integrar este tema en sus políticas y prácticas laborales.

La conversación evidenció un creciente consenso entre empleadores, legisladores y sociedad civil: la salud menstrual en el entorno laboral ya no es un tema marginal, sino un factor clave para impulsar inclusión, participación, resiliencia y desempeño. Asimismo, los expertos destacaron la importancia de abordarla desde una perspectiva de ciclo de vida, considerando todas las etapas, desde la primera menstruación hasta la menopausia.

“La salud menstrual en el lugar de trabajo es esencial para la inclusión, la dignidad y la participación. Cuando los empleadores lo abordan de manera proactiva, ayudan a crear entornos laborales más saludables y resilientes que benefician tanto a las personas como a las organizaciones”, afirmó el UNFPA.

Desde una perspectiva empresarial, actuar frente a estas barreras implica avanzar en medidas concretas como garantizar baños limpios y privados, ofrecer productos de gestión menstrual, promover información confiable, capacitar a líderes y equipos, y abrir conversaciones que reduzcan la vergüenza o el silencio alrededor de la menstruación y la menopausia.

Esta visión también hace parte de las acciones internas de Essity. La salud menstrual está integrada en el marco global de bienestar de la compañía, con acceso gratuito a productos menstruales en los baños e iniciativas orientadas a normalizar las conversaciones sobre menstruación y menopausia. Estos esfuerzos buscan fomentar entornos laborales más conscientes, incluyentes y preparados para acompañar las distintas etapas de la vida.

“Los empleadores que invierten en salud menstrual están invirtiendo en su gente. No se trata de un lujo ni de un beneficio adicional, sino de un factor estratégico que impulsa tanto el desempeño del negocio como el bienestar de los colaboradores. Al actuar de forma proactiva, las empresas pueden contribuir a crear entornos laborales más inclusivos y, al mismo tiempo, generar valor social y económico”, afirmó Sahil Tesfu, directora de Estrategia y Sostenibilidad de Essity.

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Como proveedor global de productos para el cuidado menstrual, con marcas como Nosotras, Libresse, Saba, Bodyform, Nana, Nuvenia, Libra, Knix, Modibodi y TOM Organic, la salud menstrual es un pilar central del propósito de Essity de romper barreras para el bienestar. En Colombia, donde aún persisten retos de acceso, infraestructura y conversación pública alrededor de la menstruación, esta agenda representa una oportunidad para que las empresas pasen de la sensibilización a la acción.

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