A pesar de contar con marcos normativos sólidos en materia ambiental, Colombia sigue enfrentando una barrera estructural que limita la implementación efectiva de su política climática en los territorios. Así lo advierte Julia Ayuso, Directora de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, en el marco de la conmemoración del Día de la Tierra.
“El país ha avanzado significativamente en la formulación de estrategias como la Ley de Cambio Climático, la Política Nacional de Cambio Climático y la Estrategia de Economía Circular. Sin embargo, la principal barrera sigue siendo estructural: existe una brecha profunda entre la política diseñada en el nivel nacional y su implementación real en los territorios”, afirmó Ayuso.
De acuerdo con la experta, el éxito de los compromisos climáticos de Colombia dependerá de una mayor articulación entre el Gobierno nacional y las entidades territoriales, así como de la disponibilidad de recursos técnicos y financieros para ejecutar lo pactado.
“A esto se suma un desafío de gobernanza territorial. La sostenibilidad requiere control efectivo del territorio, y hoy esa gobernanza es fragmentada, especialmente en zonas donde confluyen intereses ambientales, económicos y de seguridad”, agregó.
Greenwashing y sostenibilidad: un reto creciente
En paralelo, Ayuso advierte sobre la evolución del llamado “greenwashing” o lavado verde, que en 2026 se ha sofisticado.
“El greenwashing ya no es evidente. Hoy muchas empresas destacan atributos positivos mientras omiten su impacto global, o anuncian metas de carbono neutro sin planes verificables a corto plazo. Incluso estamos viendo el fenómeno contrario, el ‘greensilencing’, donde las compañías prefieren no comunicar sus avances para evitar escrutinio”, explicó.
Ante este escenario, la experta recomienda a consumidores y actores del mercado exigir información verificable. “La mejor defensa es exigir datos, no eslóganes. Es clave preguntar quién audita la información, cuáles son las metas intermedias y dónde se pueden verificar los resultados”, señaló.
Sobre los mecanismos más efectivos para impulsar la sostenibilidad empresarial, Ayuso plantea que no existe una solución única, pero sí una combinación necesaria. “Lo que funciona es la coherencia entre regulación exigible, incentivos bien diseñados y mecanismos de transparencia. La regulación sin control no funciona, y los incentivos sin condiciones verificables tampoco”, afirmó.
Asimismo, destacó la importancia de hacer accesibles estos instrumentos para las pequeñas y medianas empresas, que representan la mayor parte del tejido productivo en el país.
La sostenibilidad como inversión estratégica
Frente a la percepción de la sostenibilidad como un costo, Ayuso es contundente: “El coste de la inacción es mayor. Los eventos climáticos extremos ya están generando pérdidas directas para los sectores productivos. Además, los mercados financieros están premiando a las empresas que demuestran desempeño ambiental y penalizando a las que no lo hacen”, explicó.
En este sentido, resaltó que la eficiencia ambiental también implica eficiencia operativa, al reducir consumos de energía, agua y materiales, y abrir nuevas oportunidades de negocio.
La experta también subrayó el papel de la tecnología en la gestión ambiental. “La inteligencia artificial ya está permitiendo anticipar la deforestación, optimizar el uso de recursos en la agricultura y mejorar la toma de decisiones en la gestión ambiental. El reto ahora es escalar estas soluciones y convertirlas en política pública efectiva”, indicó.
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En el contexto del Día de la Tierra, Ayuso concluye que el país enfrenta un momento decisivo. “Colombia ya cuenta con diagnósticos sólidos y compromisos claros. El reto ahora es la implementación, con recursos, plazos definidos y rendición de cuentas. El diagnóstico ya lo tenemos, lo que falta es ejecutar con la urgencia que exige la crisis climática”, concluyó.
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