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¿Para bien o para mal? Lo que las pymes colombianas aún no saben sobre las tarjetas empresariales

Las empresas colombianas enfrentan un entorno de mayor presión financiera que exige decisiones estratégicas sobre el manejo del flujo de caja. En Colombia, las pymes representan el 99,5 % del tejido empresarial formal y contribuyen con alrededor del 40 % del PIB nacional.

El inicio del año suele venir acompañado de una mayor presión sobre el flujo de caja de las pequeñas y medianas empresas, derivada del cumplimiento de obligaciones tributarias, laborales y de los gastos operativos recurrentes. Contar con herramientas que permitan ordenar el gasto y mejorar la visibilidad financiera se vuelve determinante para la sostenibilidad del negocio. Es ahí donde las tarjetas empresariales se consolidan como un aliado estratégico para proteger la liquidez de las pymes.

En Colombia, estas empresas constituyen el 99,5 % del total de empresas formales y contribuyen con alrededor del 40 % del PIB nacional, según estimaciones de análisis económicos. Sin embargo, solo alrededor del 33,5 % logra superar los cinco años de operación, una realidad que evidencia la importancia de fortalecer la gestión financiera y el control de los recursos desde etapas tempranas del negocio.

Más allá de ser un medio de pago, una tarjeta empresarial bien gestionada se puede convertir en una solución clave para la administración de las pymes. Entre sus principales beneficios se destacan:

  1. Orden y claridad financiera, al permitir separar las finanzas personales de las corporativas y centralizar los gastos del día a día.
  1. Mayor control y trazabilidad del gasto, especialmente relevante para empresas en crecimiento donde la falta de seguimiento suele traducirse en desorden financiero y decisiones tomadas con información incompleta.
  1. Gestión más eficiente del capital operativo, al concentrar pagos recurrentes como suscripciones, transporte, viáticos, servicios digitales o compras operativas.
  1. Mejor planeación financiera, al facilitar la identificación de patrones de gasto, la optimización de presupuestos y la detección de fugas de dinero.
  1. Protección de la liquidez, al reducir la necesidad de recurrir a recursos personales para cubrir obligaciones del negocio.

“Uno de los principales retos que enfrentan las pymes es la mezcla entre gastos personales y empresariales, lo que dificulta el manejo del flujo de caja y genera falta de claridad financiera. Las tarjetas empresariales permiten establecer límites, asignar responsables y mejorar la trazabilidad del gasto desde lo operativo”, señaló René Saul, CEO y cofundador de Kapital.

Desde la experiencia de Kapital, el aliado que abre las puertas del crecimiento para las pymes colombianas, el uso adecuado de tarjetas empresariales contribuye a una gestión más eficiente del capital operativo. Al concentrar pagos recurrentes, las empresas pueden monitorear su comportamiento financiero en tiempo real, anticiparse a posibles desbalances de liquidez y tomar decisiones más informadas.

En Colombia, la compañía respalda la relevancia de este tipo de herramientas. En sus tres años de operación en el país ha impulsado a más de 1.300 pymes y colocado más de USD 50 millones, acompañando a empresas en la organización de sus recursos y en la protección de sus movimientos. Este recorrido evidencia cómo las soluciones orientadas al orden y seguimiento permiten fortalecer operaciones más sólidas y sostenibles.

Las tarjetas empresariales también facilitan la planeación financiera, al permitir identificar patrones de gasto, optimizar presupuestos y detectar fugas de dinero que, aunque pequeñas en el día a día, pueden tener un impacto significativo en el cierre mensual. Además, al definir reglas claras de uso, topes y responsables internos, las pymes fortalecen una cultura de control y rendición de cuentas, clave para profesionalizar su operación.

“Cuando una empresa entiende que el control del gasto es tan importante como la generación de ingresos, empieza a construir bases financieras más sólidas. Las tarjetas empresariales no sólo ordenan las finanzas, también ayudan a tomar mejores decisiones y a gestionar el negocio con mayor disciplina”, añadió René Saul, CEO y cofundador de Kapital.

En un entorno económico cambiante, donde la eficiencia y la planificación marcan la diferencia entre crecer o estancarse, la adopción de soluciones financieras alineadas con las necesidades reales de las empresas se vuelve fundamental. La educación financiera, acompañada de herramientas adecuadas, se consolida como un pilar para la sostenibilidad y la solidez empresarial.

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El inicio del año representa una oportunidad para revisar procesos, ajustar estrategias y fortalecer la estructura financiera. En ese camino, las tarjetas empresariales se posicionan como un recurso clave para que las pymes colombianas ordenen sus gastos, cuiden su liquidez y construyan una operación más organizada, transparente y preparada para crecer.

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