En este 2026, la evolución del sistema financiero estará marcada por instituciones que sepan aprovechar la tecnología para ofrecer productos más robustos, competitivos y adaptados a un mercado en transformación permanente.
Frente a un entorno cada vez más exigente en materia de supervisión financiera global, Colombia debe acelerar la modernización de sus marcos regulatorios, robustecer sus esquemas de gobernanza corporativa y priorizar la inversión en infraestructura tecnológica que respalde la integridad de las operaciones.