La operación duró unos 90 minutos y concluyó con éxito, en el plazo y de la forma previstos y sin complicaciones. El Sumo Pontífice permaneció en el quirófano unas tres horas y se despertó sin problemas y, tras un breve periodo de observación, regresó a su habitación en la décima planta del hospital Gemelli en Roma.
