Cada Mundial de Fútbol paraliza conversaciones, modifica rutinas y genera emociones colectivas que trascienden los estadios. Pero más allá de la pasión deportiva, el mayor evento futbolístico del planeta también deja lecciones valiosas para el mundo empresarial sobre liderazgo, trabajo en equipo, gestión del talento y productividad.
Para José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, muchas de las dinámicas que explican el éxito de una selección nacional son perfectamente aplicables a las organizaciones.
“En una empresa, un esquema táctico como un 4-4-2 equivale a una estructura equilibrada entre operaciones, ventas, soporte y dirección. Lo importante no es el organigrama, sino la coordinación entre funciones. La evidencia muestra que una correcta alineación de roles puede incrementar la productividad hasta en un 25%”, explica Corrales.
El experto señala que una de las principales enseñanzas del fútbol para los líderes empresariales es la importancia de construir equipos diversos y complementarios.
“Los seleccionadores no buscan once jugadores iguales. Saben que la diversidad de capacidades mejora el resultado colectivo. En las empresas ocurre lo mismo: los equipos diversos generan más innovación y tienen una mayor capacidad para adaptarse a entornos cambiantes”, afirma.
El Mundial también ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el papel de los llamados “empleados estrella”. Según Corrales, el talento individual sólo genera valor sostenible cuando está alineado con los objetivos colectivos.

“Un alto desempeño individual puede convertirse en un problema si no existe una visión compartida. Los incentivos deben reconocer los resultados personales, pero también premiar la colaboración y el cumplimiento de metas comunes”, señala.
Durante los torneos internacionales, muchas organizaciones flexibilizan horarios, habilitan pantallas o permiten espacios para ver los partidos. Lejos de afectar la productividad, estas medidas pueden generar beneficios para las empresas cuando se gestionan adecuadamente.
“La euforia colectiva asociada a eventos como el Mundial activa mecanismos emocionales que favorecen la cooperación y el sentido de pertenencia. Cuando las organizaciones aprovechan estos momentos para fortalecer vínculos, se observan mejoras significativas en el clima laboral y el compromiso de los equipos”, explica el académico.
Corrales advierte que prohibir de manera estricta el seguimiento de los partidos puede resultar contraproducente. “La evidencia en gestión demuestra que la prohibición suele aumentar el descontento y reducir el compromiso. Es más efectivo establecer reglas claras, promover la corresponsabilidad y confiar en los equipos para cumplir sus objetivos”, asegura.
El experto también recomienda a las áreas de Gestión Humana implementar acuerdos de flexibilidad temporal asociados al cumplimiento de metas semanales, una estrategia que permite mantener altos niveles de productividad sin sacrificar el bienestar de los colaboradores.
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Finalmente, destaca que el deporte enseña una habilidad cada vez más valorada en el entorno empresarial: la capacidad de aprender de los errores. “En el fútbol solo gana uno, pero todos pueden aprender. Los equipos que analizan sus fracasos, identifican oportunidades de mejora y ajustan su estrategia suelen obtener mejores resultados en el futuro. Esa es una lección que las empresas deberían aplicar todos los días”, concluye José Manuel Corrales.
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