La jornada representa mucho más que una restricción temporal: es una oportunidad para reflexionar sobre el modelo de ciudad que estamos construyendo y la urgencia de avanzar hacia una movilidad verdaderamente sostenible y justa.
La moda rápida, basada en prendas baratas y de corta duración, agrava la calidad del medio ambiente. Miles de productos se fabrican cada día para ser desechados y terminar rápidamente en vertederos o ser incinerados, liberando microfibras plásticas y químicos tóxicos que contaminan ríos, suelos y ecosistemas.