Mientras millones de personas siguen cada jugada, cada gol y cada resultado de la agenda futbolera internacional, otra forma de vivir el fútbol también merece entrar en la conversación. Es una modalidad en la que el balón no se persigue con la mirada, sino con el oído; la cancha no solo se recorre, también se memoriza; y cada jugada depende de la comunicación, la concentración y la confianza entre quienes están dentro y fuera del campo.
Así se juega el fútbol para personas ciegas, una disciplina de alto rendimiento que reta la manera tradicional de entender este deporte. En la cancha, los jugadores interpretan el sonido del balón, reconocen el espacio a través de referencias previamente identificadas y siguen las indicaciones de sus compañeros, del arquero y de un guía ubicado detrás de la portería rival.
La conversación cobra especial relevancia en un momento en el que el deporte para personas con discapacidad visual sigue ganando espacio en el país y la región. En los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026, el fútbol para personas ciegas hará parte de la agenda deportiva y reunirá a selecciones que buscan avanzar en el camino hacia los Juegos Parapanamericanos Lima 2027.
“El crecimiento del fútbol para personas ciegas en Colombia es el resultado de años de trabajo para fortalecer el alto rendimiento y generar más oportunidades de competencia para los deportistas con discapacidad visual. Cada torneo y cada proceso de preparación contribuyen a que más atletas representen al país en escenarios internacionales y a que esta disciplina siga ganando reconocimiento”, afirma José Domingo Bernal, presidente de la Federación Colombiana de Deportes para Personas con Discapacidad Visual (FEDEDIV).
Para muchos aficionados puede resultar difícil imaginar un partido de fútbol sin ver el balón. Sin embargo, los integrantes de la Selección Colombia de fútbol para personas ciegas demuestran que este deporte también se vive y se juega desde otros sentidos. La escucha, la orientación, la memoria espacial y la capacidad de reacción adquieren un papel protagónico y llegan a ser tan determinantes como la velocidad, la fuerza o la técnica.
Uno de esos jugadores es Jesús Alberto López, integrante de la Selección Colombia de fútbol para personas ciegas. A los diez años perdió la visión a causa de un tumor en los nervios ópticos y, durante mucho tiempo, creyó que también había perdido el deporte que más disfrutaba.
“Cuando perdí la visión pensé que también había perdido el fútbol. Sentía que nunca volvería a entrar a una cancha porque toda mi vida había jugado viendo el balón. Conocer el fútbol para personas ciegas fue volver a encontrar una parte de mí que creía perdida. Hoy representar a Colombia significa demostrar que la discapacidad visual no impide competir, cumplir metas y soñar en grande”, afirma Jesús Alberto López, deportista de la Selección Colombia de fútbol para personas ciegas.
Su historia también refleja el impacto que pueden tener los procesos de rehabilitación integral en la vida de las personas con discapacidad visual. Para el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos, CRAC, el deporte es un escenario donde se fortalecen habilidades esenciales para la autonomía, la movilidad, la toma de decisiones y la participación activa en la sociedad.
De hecho, si bien la rehabilitación integral tiene como propósito principal fortalecer la independencia y la participación social de las personas con discapacidad visual, muchas de las habilidades que desarrolla también resultan determinantes dentro de una cancha: la orientación y movilidad, el reconocimiento espacial, el equilibrio, la coordinación, la percepción auditiva, la concentración y la confianza.
“La rehabilitación integral busca que las personas con discapacidad visual desarrollen herramientas para vivir con mayor independencia y participar plenamente en la sociedad. El deporte constituye uno de los escenarios donde esa participación cobra vida, al promover el trabajo en equipo, el liderazgo, la construcción de vínculos, la resiliencia y la capacidad de asumir nuevos desafíos. Además, visibiliza el potencial de las personas con discapacidad visual y contribuye a transformar la manera en que la sociedad comprende la inclusión. Cada deportista que llega a la alta competencia demuestra que el talento florece cuando encuentra oportunidades para desarrollarse”, afirma Gladys Lopera, Directora General del CRAC.

Cinco claves para entender cómo se juega el fútbol para personas ciegas
1. El balón no se ve, se escucha: El balón utilizado en esta modalidad cuenta con un sistema sonoro en su interior que permite a los jugadores identificar su ubicación durante el juego. Cada movimiento exige interpretar el sonido, calcular distancias, anticipar la trayectoria y reaccionar en segundos. Por eso, la concentración auditiva es una de las habilidades más importantes dentro de la cancha.
2. La cancha se memoriza antes de competir: Antes del partido, los jugadores reconocen el terreno de juego para identificar dimensiones, referencias y espacios clave. Ese recorrido les permite construir un mapa mental de la cancha, desplazarse con mayor seguridad y tomar decisiones durante la competencia. La memoria espacial se convierte en una herramienta fundamental para ubicarse, atacar, defender y definir.
3. La comunicación guía cada jugada: En el fútbol para personas ciegas, la comunicación es parte esencial de la estrategia. Los jugadores hablan entre sí para coordinar movimientos; el arquero orienta desde su posición; y un guía ubicado detrás del arco rival acompaña las acciones ofensivas. Además, los futbolistas deben anunciar la palabra “voy” antes de disputar el balón, una regla que protege la integridad de los deportistas y ordena el juego.
4. Es un deporte de alta exigencia física y mental: Esta disciplina combina velocidad, fuerza, resistencia, equilibrio, técnica y táctica. A esto se suma una alta exigencia mental, porque los jugadores deben procesar sonidos, indicaciones, movimientos del rival y referencias espaciales en tiempo real. Cada jugada requiere concentración, reacción y confianza en el equipo.
5. Su impacto va más allá del resultado deportivo: El fútbol para personas ciegas también fortalece habilidades que inciden en la vida diaria, como la autonomía, la movilidad independiente, la seguridad personal, el trabajo en equipo y la confianza. Para muchas personas con discapacidad visual, el deporte se convierte en una oportunidad para ampliar sus posibilidades de participación, construir un proyecto de vida y desafiar prejuicios sociales.
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En este contexto, la historia de Jesús Alberto López y de la Selección Colombia de fútbol para personas ciegas invita a mirar el fútbol desde otra perspectiva: una en la que el sonido guía la jugada, la memoria reemplaza a la mirada y la confianza sostiene al equipo.
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