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“La movilidad eléctrica puede reducir costos operativos hasta un 40% y mejorar la eficiencia energética por kilómetro recorrido”: BYD

Los vehículos eléctricos convierten más del 90% de la energía en movimiento, frente al 30% o 35% de los motores a combustión, reduciendo pérdidas energéticas en el transporte. La integración entre movilidad eléctrica, energía solar y sistemas de almacenamiento permite avanzar hacia un modelo energético más estable y descarbonizado.

La eficiencia energética se ha convertido en uno de los principales retos para los sistemas de transporte en el mundo. En Colombia, donde la movilidad representa una parte importante del consumo energético  de las emisiones urbanas, la electrificación de flotas públicas y privadas se posiciona como una de las estrategias clave para mejorar el desempeño energético del país.

Por eso, el intercambio de experiencias entre autoridades, operadores y empresas tecnológicas en espacios especializados del sector transporte ha puesto sobre la mesa la importancia de acelerar la transición hacia sistemas de movilidad más eficientes y sostenibles, capaces de responder tanto a los desafíos ambientales como a las necesidades de competitividad económica de las ciudades.

Por estas razones, las soluciones de movilidad eléctrica desarrolladas por compañías como BYD Colombia cobran cada vez mayor relevancia, ya que contribuyen a optimizar el uso de la energía en el transporte, al convertir más del 90% de la energía en movimiento, frente al 30% o 35% que aprovechan los vehículos a combustión interna.

Esta diferencia técnica representa una reducción significativa en pérdidas energéticas, menor dependencia de combustibles fósiles importados y una disminución directa de emisiones de CO, material particulado y ruido en entornos urbanos.

La electrificación de flotas de carga, logística urbana y transporte público no solo implica un cambio tecnológico, sino una transformación estructural del sistema energético nacional. Además, los vehículos eléctricos permiten su integración con fuentes renovables como la solar y la eólica, cerrando el ciclo de descarbonización y fortaleciendo la estabilidad energética.

Más allá de la fabricación de vehículos, BYD opera bajo un modelo de integración vertical que incluye el desarrollo de baterías, motores, controladores electrónicos y sistemas de gestión energética. Entre sus avances tecnológicos se encuentra la Blade Battery, diseñada para optimizar seguridad, durabilidad y eficiencia en el almacenamiento de energía”, destacó Juan Pablo Molano Grautoff, gerente comercial BYD Colombia.

A esto se suman los sistemas inteligentes de gestión energética, que optimizan el consumo en tiempo real, y las soluciones BESS (Battery Energy Storage Systems), orientadas al respaldo y estabilización de redes eléctricas. Estas tecnologías permiten reducir la huella de carbono durante todo el ciclo de vida del vehículo y fortalecer la resiliencia energética en aplicaciones industriales y urbanas.

El transporte tradicional presenta altas pérdidas energéticas, costos operativos elevados y una fuerte exposición a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles. En contraste, la movilidad eléctrica puede reducir costos operativos hasta en un 40%, mejorar la eficiencia energética por kilómetro recorrido y facilitar una planificación energética más estable”, recalcó Molano.

En ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, la electrificación de buses y flotas empresariales demuestra que es posible combinar eficiencia energética con competitividad económica, reduciendo simultáneamente el impacto ambiental urbano.

Es de resaltar, que la compañía china BYD también desarrolla soluciones de energía solar, almacenamiento y respaldo industrial mediante sistemas BESS, integración con plantas solares y proyectos para zonas no interconectadas. Asimismo, impulsa procesos de producción con enfoque en eficiencia energética, economía circular para el reciclaje de baterías e inversión continua en investigación y desarrollo de tecnologías limpias.

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De esta manera, la eficiencia energética no constituye una tendencia pasajera, sino una responsabilidad colectiva. Cada kilovatio ahorrado representa menor impacto ambiental, mayor seguridad energética y más competitividad para el país. La movilidad eléctrica, en ese sentido, se consolida como una herramienta para avanzar hacia un modelo energético más sostenible en el país.

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