Por primera vez en su historia, Colombia desarrollará desde cero un anticuerpo monoclonal biosimilar para el tratamiento del cáncer con financiación 100 % pública. El proyecto será liderado por el Instituto Nacional de Cancerología (INC) y marca un punto de inflexión en la política de soberanía farmacéutica del país.
Los anticuerpos monoclonales son terapias altamente especializadas utilizadas para tratar distintos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes. En este caso, se trata de un biosimilar, es decir, un medicamento biológico con la misma eficacia, seguridad y calidad que uno de referencia ya aprobado internacionalmente.
El anuncio implica que Colombia dejará de depender exclusivamente de la importación de algunos de los medicamentos más costosos del sistema de salud: los biotecnológicos oncológicos.
De la importación a la producción nacional
El proyecto, que se viene estructurando desde hace ocho años y recibió asignación formal de recursos en 2025, ya inició la adecuación de infraestructura que hace parte de la modernización del Instituto Nacional de Cancerología (INC) para duplicar su capacidad de fabricación de sueros hiperinmunes y montar una planta de producción a pequeña escala. Allí se fabricará la materia prima de medicamentos estratégicos destinados inicialmente a los pacientes del Instituto.
La iniciativa contempla el desarrollo progresivo de cuatro medicamentos oncológicos estratégicos que hasta 2025 fue financiada exclusivamente con recursos del Instituto. Posteriormente, en el marco de la política de soberanía farmacéutica, el Ministerio de Salud y Protección Social respaldó el proyecto mediante un documento CONPES 4170 del mismo año, que busca garantizar la soberanía sanitaria mediante el fortalecimiento de la producción nacional de medicamentos, vacunas, sueros y tratamientos contra el cáncer, reduciendo la dependencia de importaciones. Con una inversión para el Instituto Nacional de Cancerología de $85.000.100.000 (2026-2035), para potenciar la infraestructura pública/mixta y el desarrollo tecnológico.
Según estimaciones institucionales, producir estos medicamentos en el país permitirá reducir costos frente a la compra internacional, cuyos precios incluyen fabricación, intermediación y distribución. En un sistema de salud donde los biológicos representan uno de los mayores rubros de gasto, el impacto podría ser significativo.

Transferencia tecnológica: el conocimiento se queda en Colombia
Para hacerlo posible, el INC firmó un contrato con la compañía internacional 3PBIOVIAN, especializada en desarrollo y manufactura biotecnológica, con el fin de crear la línea celular que permitirá producir el anticuerpo monoclonal.
El acuerdo no consiste en comprar una fórmula terminada. Incluye la creación de la línea celular —la base biotecnológica capaz de “fabricar” el medicamento—, el desarrollo de métodos analíticos, el escalamiento industrial y la transferencia completa de conocimiento al país.
Esto significa que Colombia adquirirá la capacidad técnica para desarrollar y producir este tipo de medicamentos de manera autónoma.
Garantía de acceso en tiempos de crisis
Más allá del impacto económico, la producción local busca garantizar continuidad terapéutica para pacientes con cáncer, especialmente en escenarios de crisis global de suministro, como ocurrió durante la pandemia.
Con esta apuesta, Colombia se suma a los países que avanzan hacia la biomanufactura pública de medicamentos de alta complejidad, fortaleciendo su capacidad científica y reduciendo la dependencia externa en un sector clave para la salud pública.
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Desde su creación en 1934, el Instituto Nacional de Cancerología ha sido hospital de alta complejidad, centro docente e investigador y organismo asesor del Ministerio de Salud, lo que lo consolida como referente nacional y regional en el control integral del cáncer. Hoy da un paso que transforma estructuralmente el modelo de acceso a terapias oncológicas en el país.
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