En medio del escenario electoral, dos investigaciones presentadas en Bogotá advierten que uno de los principales focos de deterioro democrático en Colombia no se encuentra hoy en una ruptura institucional, sino en el uso y la normalización de un lenguaje político con rasgos autoritarios en la conversación pública.
Los estudios fueron presentados el 4 de febrero por Movilizatorio en un encuentro con periodistas, investigadores y líderes de opinión. Analizan, por un lado, el estado general de la democracia colombiana y, por otro, la expansión de tácticas autoritarias discursivas en el debate político, entendidas como formas de comunicación que transforman la competencia democrática en una confrontación moral o existencial.
Según se expuso en el evento, aunque las instituciones formales continúan operando, el lenguaje político cumple hoy un rol clave como señal temprana de desgaste democrático, al modificar progresivamente lo que la ciudadanía considera aceptable en el debate público e influir de manera directa en la cobertura mediática y la conversación en redes sociales y otros espacios de opinión.
La primera investigación, Democracia bajo tensión en Colombia, realizada con el apoyo de Asuntos del Sur, de pensamiento y acción que busca construir nuevos acuerdos democráticos, presentó un diagnóstico basado en indicadores institucionales y datos de opinión pública. El estudio muestra señales tempranas de deterioro democrático asociadas a la desconfianza institucional, las tensiones entre los poderes del Estado y discursos que presentan la política como una lucha moral entre bandos irreconciliables.
De manera complementaria, el Manual de emergencia para tiempos autoritarios pone el foco en el lenguaje político como un síntoma poco monitoreado de la erosión democrática. A partir del análisis de mensajes públicos de precandidaturas en redes sociales durante el periodo preelectoral de 2025, la investigación identificó cinco Tácticas Autoritarias Discursivas (TAD): patrones de comunicación que no buscan debatir ideas, sino reorganizar el conflicto político desde la exclusión, la sospecha, la deslegitimación y la agresión simbólica.
Para el análisis se recolectaron 14.709 trinos publicados en X (antes Twitter) entre el 1 de mayo y el 20 de octubre de 2025, utilizando únicamente información pública. Se examinaron palabras recurrentes, tonos predominantes y formas de enmarcar el conflicto político. Los resultados muestran que el 13 % de los trinos analizados contiene al menos una TAD. Dentro de ese conjunto, el 30 % corresponde a la táctica “Nosotros vs. ellos”, lo que la convierte en la más recurrente. Además, el 42 % de los trinos con TAD se concentra en solo cinco candidaturas, lo que indica un uso desigual y focalizado de este tipo de lenguaje.
El estudio subraya que estas tácticas no son exclusivas de una red social ni de una ideología específica: circulan entre distintos actores políticos y se amplifican a través de medios de comunicación, plataformas digitales, discursos públicos y conversaciones cotidianas.

Las cinco tácticas y cómo enfrentarlas
1. Nosotros vs. ellos. Cuando la política empieza a decidir quién cuenta y quién no, convirtiendo el desacuerdo en exclusión. Busca dividir.
Cómo combatirla:
* Volver la discusión a ideas y propuestas, no a personas.
* Desconfiar de mensajes que sugieren que “alguien sobra”.
* Defender el desacuerdo como parte normal de la democracia.
2. Todo es sospechoso. Instala una desconfianza permanente hacia quienes controlan y vigilan el poder. Busca desequilibrar.
Cómo combatirla:
* Exigir hechos y pruebas, no rumores.
* Diferenciar entre crítica legítima y desconfianza total.
* No asumir automáticamente trampa cuando un resultado no gusta.
3. Garrote y más garrote. Reduce los problemas a una lógica de control y castigo como respuesta central. Busca punitividad.
Cómo combatirla:
* Preguntar por límites, consecuencias y alternativas.
* Defender el diálogo y las soluciones institucionales.
*No confundir gobernar con castigar.
4. Niebla informativa. Dificulta comprender la realidad al mezclar, saturar o desordenar la información. Busca confundir.
Cómo combatirla:
* Leer más allá del titular.
* Buscar contexto y fuentes confiables.
* No compartir información que no ayude a entender mejor.
5. Del dicho al golpe. Desplaza el discurso hacia escenarios donde la agresión deja de verse como un límite. Busca normalizar la violencia.
Cómo combatirla:
* Rechazar burlas, insultos y deshumanización.
* No justificar ni celebrar el daño, venga de donde venga.
* Marcar límites claros frente a la violencia en el lenguaje.

Los investigadores advirtieron que estas tácticas son especialmente riesgosas porque preparan el terreno para prácticas más autoritarias, incluso cuando no se producen rupturas formales del orden democrático. Cuando este tipo de lenguaje se normaliza, el desacuerdo deja de percibirse como parte legítima de la democracia y comienza a interpretarse como una amenaza que debe ser neutralizada.
Las investigaciones fueron lideradas por Movilizatorio y el investigador colombiano Juan Federico Pino, con revisión académica de la Universidad EAN, la Universidad del Norte, la Universidad de los Andes, la Universidad EAFIT, Nicolás Liendo (IDEA Internacional) y D-HUB. En el marco del evento, se destacó además que Movilizatorio fue elegida como ganadora del Premio Fundación Schwab 2026 en la categoría Innovación Social Colectiva, uno de los reconocimientos más importantes a nivel mundial en innovación social.
“No escribimos este manual para ganar discusiones, sino para volver a encontrarnos. Para recordar que incluso en la diferencia es posible sostener una vida pública basada en el cuidado, el respeto y la escucha”, aseguró Alejandra Ucrós, directora de Programas de Movilizatorio.

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El encuentro cerró con un llamado a fortalecer una conversación pública más informada y responsable, en la que periodistas, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía cuenten con herramientas para identificar a tiempo prácticas discursivas que, sin romper la democracia, pueden debilitarla desde adentro. “Este manual nace para empoderar a la ciudadanía y dar herramientas que nos permitan reconocer a tiempo las prácticas que ponen en tensión la democracia y decidir qué amplificamos y qué no. Cuidar la democracia también es una forma de cuidarnos entre todas y todos.”, afirmó Juliana Uribe, directora ejecutiva de Movilizatorio.
Descarga del manual y recomendaciones: https://bit.ly/ManualParaTiemposAutoritarios
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