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Más de 410 hogares han mejorado su calidad de vida con Mi Casa Viva en Bogotá

[FOTOS+VIDEO] El programa que inició hace tres meses y que llega al cierre de su primera fase, ha transformado la vida de 411 familias, desarrollado con una inversión superior a los 2.500 millones de pesos, y la satisfacción de ver resultados concretos: viviendas transformadas, con mejores pisos, mejores cocinas y espacios más dignos para vivir.

En las laderas del sur de Bogotá, donde las calles empinadas invitan a caminar despacio y la memoria se aferra a cada ladrillo, Usme resguarda historias que pocas veces llegan lejos y hacen eco en la ciudad. Son relatos de trabajo silencioso, de viviendas levantadas con paciencia y de familias que, pese a las dificultades, decidieron quedarse. Aquí, sí pasa, y es que mejorar una casa no es solo intervenir una estructura: es reafirmar la dignidad.

El sonido de las puertas al abrirse, el eco de los pasos sobre pisos recién instalados y las miradas alegres y expectantes de quienes reciben una visita especial marcan el recorrido. El programa Mi Casa Viva, liderado por la Caja de Vivienda Popular (CVP), llega a estos hogares no como un trámite administrativo, sino como una presencia concreta que transforma la vida cotidiana.

Por ello, el director de la CVP, Juan Carlos Fernández, decidió visitar a algunos de los beneficiarios para conocer el avance en la instalación de los materiales entregados. Entre ellos se encuentra Don Jesús María Romero, quien a sus 86 años vive en la localidad desde hace 31. Tras comprar el lote a un familiar, comenzó a levantar su casa con sus propias manos. Cada muro guarda una historia; cada rincón es testigo de una vida marcada por el esfuerzo y sus hijos el sustento para seguir luchando día a día.

Gracias al subsidio de mejoramiento de vivienda del programa Mi Casa Viva, un programa en colaboración con Easy Colombia, Don Jesús recibió materiales por un valor cercano a los seis millones de pesos: puertas, pisos, luminarias, muebles y otros elementos esenciales que ya empiezan a ser instalados en su hogar. La transformación es visible, pero lo más importante no se mide en metros cuadrados: es la tranquilidad de saber que su vivienda es ahora más segura, más cómoda y más digna. “Esto es una ayuda muy grande”, dice con gratitud.

A pocas cuadras, otra puerta se abre con una sonrisa amplia y orgullosa. Doña María Tilcia Marín invita a recorrer su hogar renovado. Nació en el campo santandereano, en el municipio de La Belleza, y llegó a Bogotá siendo apenas una adolescente, en busca de oportunidades que el campo ya no podía ofrecerle.

Trabajó en cafeterías y luego en cultivos de flores. Nunca dejó de trabajar, aunque no logró pensionarse. Hoy continúa activa gracias a un pequeño negocio familiar que funciona en su propia vivienda.

Su casa, de dos niveles, es reflejo de décadas de esfuerzo. El primer piso fue construido con los ahorros de su trabajo; el segundo, gracias a un subsidio de la Caja de Vivienda Popular. Con el programa Mi Casa Viva, recibió materiales que permitieron renovar pisos, puertas y espacios clave del hogar.

Uno siente que no está sola”, comenta mientras muestra los cambios. La intervención no solo mejora la infraestructura: fortalece la estabilidad en una etapa de la vida donde cada apoyo cuenta. Hoy, Doña María Tilcia vive con mayor tranquilidad y expresa que, gracias a la CVP, su vivienda ha quedado mucho mejor.

La jornada finalizó en la vivienda de Doña Luz Mirian Chiquiza, quien recibió los materiales que marcarán una nueva etapa para su hogar. Con su historia culmina la primera fase del programa Mi Casa Viva. En total, 411 viviendas fueron beneficiadas a través de un proceso que incluyó acompañamiento técnico y social, garantizando la calidad de los materiales. Detrás de cada cifra hay un nombre, una historia y una familia.

Mi Casa Viva no solo mejora paredes y pisos. Refuerza el arraigo, impulsa la economía familiar y devuelve confianza a quienes han construido ciudad. En Usme, el mejoramiento de vivienda se traduce en bienestar, permanencia y futuro.

Al cierre de la jornada, esa transformación se resume en palabras que recogen el sentir del territorio. Así lo expresó Juan Carlos Fernández, director de la Caja de Vivienda Popular: “Así concluye la primera fase de Mi Casa Viva, un proyecto que iniciamos hace tres meses y que hoy llega a su cierre. Son 411 familias beneficiadas, con una inversión superior a los 2.500 millones de pesos, y la satisfacción de ver resultados concretos: viviendas transformadas, con mejores pisos, mejores cocinas y espacios más dignos para vivir. Esto es lo que hoy está logrando el alcalde Carlos Fernando Galán en distintos lugares de Bogotá. Aquí sí pasa”.

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Cuando las puertas vuelven a cerrarse y el recorrido termina, queda la certeza de que algo ha cambiado y que esta transformación continuará, no solo en las casas, sino en la forma en que estas familias miran el mañana. Porque cuando un hogar se fortalece, también se fortalece la ciudad.

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